Deseo de mí, por Juanjo Albert

22 de marzo de 2021

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Hace alg√ļn tiempo, se me ocurri√≥ expresar en alta voz un sentimiento que en aquel momento ten√≠a, y que a√ļn conservo: NO HAY M√ĀS LEY QUE MI DESEO, Nl M√ĀS LIMITE QUE LA MUERTE. En aquel momento y en aquella reuni√≥n, la frase ¬ęten√≠a¬Ľ que ser adem√°s provocativa, tal era tambi√©n mi intenci√≥n hacia los compa√Īeros psicoanalistas. Lejos de esto, se me se√Īalo que Lacan as√≠ lo dec√≠a cuando afirma que: ¬ęEn el momento de la muerte, el Destino nos demandar√°: ¬Ņfuiste honesto con tu deseo?¬Ľ.

Si esto es as√≠, y no dudo que lo sea, el punto de vista de Lacan podr√≠a resumirse, a fin de cuentas, en que lo √ļnico que al fin importa es conocer y reconocer la verdad del deseo y asumirlo con responsabilidad. Si as√≠ es, me encanta esta coincidencia de puntos de vista, satisface mi narcisismo y estimula m√≠ curiosidad, por m√°s que ya est√© milenariamente presente en las diversas Tradiciones Espirituales.

El Deseo y los deseos siempre han estado presentes como un punto central en las reflexiones y pr√°cticas de las filosof√≠as, religiones, psicolog√≠as, sociolog√≠as…, de las Tradiciones Espirituales y de las modernas teor√≠as y t√©cnicas psicoterap√©uticas. Es decir, han ocupado y ocupan un lugar central en la vida de la humanidad y en el desarrollo de las culturas. Es importante y a la vez no est√° claro, lo que est√° claro no es necesario ni reflexionarlo ni estructurarlo tanto. Precisamente porque no lo tenemos claro, que se nos hace tan importante.

Si el deseo se√Īala una falta, ¬Ņcu√°l es la Falta que se√Īala el Deseo? Y este descubrimiento, privativo de cada uno de nosotros si se hace importante, individualmente importante ya que es un descubrimiento que no se puede generalizar, y que, sin embargo, es colectivamente importante para el desarrollo emocional de la humanidad: Un grano no hace granero, pero ayuda al compa√Īero.

A mi modo de ver, esta Falta es una falta de Amor, de Amor a uno mismo, de aceptación, ternura, generosidad y lealtad de cada uno consigo mismo. Y consecuentemente, el Deseo es el de poder Amarnos tal y como somos. Y de ahí lo que se derive de la naturaleza de nuestro propio Amor, que no puede ser malo.

En nuestra cultura al menos, mayoritariamente somos carentes de Amor. Hemos necesitado y deseado tener una madre que nos quisiera con ternura y desapego, y un padre que nos reconociese y aceptase con generosidad, coraje y lealtad tal como éramos y somos. Y casi nadie lo ha tenido, en mayor o menor falta. No lo hemos conocido en nuestros afectos ni en nuestras carnes, por tanto, nos es difícil reconocernos en ello. Hemos tenido que ocultar nuestro Ser a nosotros mismos para poder sobrevivir medianamente ante las deficiencias; de nuestros padres y de nuestra educación y ante las exigencias que las suplen. Y hemos tenido que crearnos deseos; que vayan ocultando nuestro barrado castrado y limitado genuino Deseo de Ser, dejándonos, por supuesto como sucedáneos que son, siempre insatisfechos.

En este sentido es en el que entiendo que, distorsionados por una educaci√≥n que se usa como adiestramiento en vez de facilitar el desarrollo y la adecuaci√≥n, y por un amor negativo que nos exige complacencia ante el poder en vez de ayuda, comprensi√≥n y tolerancia, devengamos en seres contranatura. No contra la Naturaleza, sino contra nuestra propia naturaleza, contra nuestro Ser espont√°neo y natural alien√°ndonos de nosotros mismos. Nos vemos obligados a ponernos en contra de nuestro propio impulso de Vida, y a ocult√°rnoslo para poder soportar el dolor por la p√©rdida de nuestro propio Amor y por el oscurecimiento del Deseo de √Čl, sustituy√©ndolo por el amor propio, por el apego a la imagen que nos creamos y creemos de nosotros a trav√©s de la aceptaci√≥n condicional de los otros. ¬°El Fantasma!

Si nuestra Falta, nuestra incompletud es una falta de Amor, de aceptaci√≥n de nosotros mismos, es porque no nos conocemos, porque nos hemos olvidado de quienes somos. Necesitamos descubrirnos y reconocernos, necesitamos revelarnos, para poder amarnos y estar, gozosamente o no, compasivamente con nosotros mismos, en contacto con nuestro Ser Real. ¬ęCon√≥cete a ti mismo y conocer√°s a tu Se√Īor¬Ľ, dicen de distintas maneras las Tradiciones Espirituales, poniendo claro que la espiritualidad es el descubrimiento, reconocimiento y contacto con el Ser Real que cada uno es.

Reconocer, asumir y ser honesto con el Deseo de Ser, satisfacer la necesidad de estar en contacto con uno mismo a trav√©s de desvelar la ignorancia de quienes somos y tener el coraje de dar testimonio de s√≠, conduce a la completud, a la Unidad de Ser, Y PARA LLEGAR AH√ć NO HAY MAS LIMITE QUE LA MUERTE, NI MAS LEY QUE LA FUERZA DEL DESEO. La voluntad disciplinada, la intenci√≥n correcta, la actitud impecable y la atenci√≥n abierta y relajada, ayudan bastante. Dif√≠cil pero posible, incluso probable y altamente saludable. De cualquier manera, ¬Ņhay algo mejor que hacer en la vida que satisfacer el propio Deseo de Amor y dar testimonio de √ČL?

Y…. ¬Ņqu√© hacer con los deseos? Pues tener el coraje de reconocerlos con honestidad y satisfacerlos; con responsabilidad y desapego a trav√©s de su consumaci√≥n, sin caer en la depredaci√≥n, o de la renuncia por otro deseo m√°s afinado, sin caer en la resignaci√≥n. Y siempre estar atentos a las consecuencias que tienen nuestras actitudes y decisiones tanto en nosotros como en los dem√°s. S√≥lo la satisfacci√≥n de los deseos conduce a la desaparici√≥n de las necesidades y deja abierta la Necesidad de Ser.

Aunque uno sienta que es un monstruo eso no importa demasiado porque nunca es cierto, no es más que el reflejo infantil del miedo a nuestros padres. Del miedo a la hostilidad de nuestros padres por no ser como ellos deseaban que fuéramos, y de la hostilidad hacia nuestros padres por no darnos lo que estábamos necesitando. Cuando uno está en contacto genuino consigo mismo a pesar del monstruo, uno se siente completo y satisfecho, aunque no necesariamente feliz y contento. A veces es un contacto muy doloroso, pero nunca insatisfactorio.

Este sentimiento de unidad, completud y satisfacción, puede no limitarse a una experiencia puntual. Puede ir constituyéndose en un estado que, poco a poco, va arraigando en nosotros y haciéndose más permanente, pero es necesario estar en ello y saber reconocerlo porque en principio se nos lía quedado ajeno, y por ajeno, temible. Y más temible en cuanto es difícilmente nombrable y solo accesible a la experiencia. Afortunadamente puesto que por estar más allá de las palabras no pierde su genuina Naturaleza.

Así pues, pienso y creo que no hay más camino que el que cada cual quiera hacer, sin más limite que donde cada cual quiera pararse.

Extraído de: www.ipetg.com

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