La estrecha relación entre el cuerpo y las emociones

25 de septiembre de 2018

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La estrecha relación entre el cuerpo y las emociones

Nuestra experiencia nos indica que cuerpo y emoción están estrechamente relacionados. Cuando sentimos estrés parece que el pecho nos oprime, la alegría en cambio nos hace sentir ligeros, casi como si volásemos, el miedo nos revuelve el estómago…

Las emociones se experimentan en el cuerpo, e identificar esos mecanismos en nosotros suele ser un camino √ļtil para comenzar a conectar con nuestras emociones.

Los educadores que trabajan la inteligencia emocional con ni√Īos y ni√Īas hacen un gran trabajo cuando les ayudan a identificar esas emociones en su cuerpo.

A√ļn recuerdo lo que me explic√≥ mi hija de 5 a√Īos, tras un taller sobre emociones al que les apunt√© unas vacaciones de navidad. Hab√≠an estado hablando sobre cosas que les enfadaban en el cole o en casa, hab√≠an dibujado su monstruo del enfado y despu√©s su monitor les hab√≠a preguntado d√≥nde sent√≠a cada uno esa emoci√≥n. Parece que unos lo notaban en el pecho, otros en la tripa, otros por el cuello‚Ķ Cuando le pregunt√© a mi hija d√≥nde lo sent√≠a ella, me sorprendi√≥ con un rotundo: ‚Äúmami, yo en los pu√Īos‚ÄĚ.¬†Reconocer las emociones y sus s√≠ntomas en el cuerpo es el primer paso para desde ah√≠, empezar a entenderlas y gestionarlas.

El gesto arrastra a la emoción:

Paul Ekman, investigador pionero en el campo de las emociones y su expresión facial, descubrió la relación entre los gestos y el estado de ánimo. Cuando una persona adopta una expresión facial negativa como la tristeza, el cerebro interioriza esa expresión y su estado de ánimo cambia para adaptarse a ella.

Tambi√©n sabemos que la¬†sonrisa¬†desencadena endorfinas y dopamina, que hace a los m√ļsculos estar menos tensos, calmar la respiraci√≥n y sentirnos mejor. Sonre√≠r mejora nuestro estado f√≠sico e incluso nuestra salud. Para Elsa Punset en su libro ‚ÄúUna mochila para el universo‚ÄĚ, ‚Äúcuando sonr√≠es, el cuerpo entiende que no est√°s en peligro y hasta puedes sentir menor dolor f√≠sico‚ÄĚ.

El flujo de nuestras emociones est√° vinculado al hecho de fruncir el ce√Īo, sonre√≠r o adoptar una determinada postura. No debemos negar nuestras emociones, que son reacciones naturales de nuestro ser y nos ofrecen informaci√≥n muy valiosa, pero s√≠ podemos ser m√°s conscientes y contar con recursos para redirigir nuestras emociones o sobreponernos a la adversidad cuando sea necesario.

Cambiar nuestra química voluntariamente:

Las investigaciones más recientes de la psicóloga social Amy Cuddy sobre lenguaje no verbal también revelan que podemos cambiar nuestra propia química simplemente cambiando nuestra postura corporal.

A través de su famosa Charla TEDGlobal 2012, Cuddy ha contribuido a divulgar el papel de la postura en el estado de ánimo. Considera que cualquier persona debería hacer algo antes de acudir a una entrevista, impartir una conferencia o participar en una competición deportiva: adoptar dos minutos en una postura de poder (power pose).

Con una postura de poder se refiere a adoptar los gestos asociados a un estado de confianza, poder y logro: el cuerpo erguido, la cabeza hacia el frente, los brazos hacia delante o apoyados en las caderas‚Ķ Son gestos que implican una amplia ocupaci√≥n del espacio, se√Īal de ausencia de miedo.

Como cuenta en su charla,¬†los humanos igual que el resto de los animales expresan poder con sus posturas corporales. Se repliegan sobre s√≠ mismos cuando se sienten inseguros, haci√©ndose m√°s peque√Īos, encorv√°ndose, cruzando los brazos sobre el pecho y reduciendo los movimientos.¬†Por el contrario, cuando se sienten fuertes se expanden y ocupan m√°s espacio. Cuddy y su colaboradora Dana Carney de Berkeley, se preguntaban si adoptar estas posturas podr√≠a cambiar el estado interno de una persona y hacerla sentir m√°s poderosa.

Con el fin de averiguarlo, llevaron a cabo un experimento relacionado con la testosterona y el cortisol. La testosterona es la hormona del poder (a niveles altos crea sensación de seguridad) y el cortisol es la hormona asociada al estrés. Sabemos que las personas con capacidad de liderazgo suelen caracterizarse por una alto nivel de testosterona y un bajo nivel de cortisol.

En el experimento se pedía a las personas que adoptaran una postura de poder o una postura de bajo poder durante dos minutos. A continuación se les preguntaba si querían apostar. Un 86% de los que habían adoptado la postura de poder, eligieron apostar, mientras solo un 60% de los que habían mantenido la postura de bajo poder optaron por hacerlo.

Y las investigadoras extrajeron conclusiones incluso más interesantes. Encontraron diferencias fisiológicas entre los dos grupos del estudio. Mientras los de la pose de poder mostraron un 8% de incremento en sus niveles de testosterona, en el grupo que experimentó la pose de bajo poder se produjo un descenso del 10% en esta hormona.

La reacción inversa se produjo con el cortisol, la hormona del estrés. Las personas que mantuvieron la pose de poder experimentaron una reducción del 25% en sus niveles de cortisol, mientras los que mantuvieron la pose de bajo poder tuvieron un incremento del 15% en sus niveles de estrés.

En definitiva, se comprobó que nuestro cuerpo puede cambiar nuestra mente. La postura que adoptemos, nuestra comunicación no verbal, influye significativamente en cómo nos sentimos. Por tanto, tenemos en el cuerpo un aliado para influir en nuestro estado emocional.

Autor: María Calvo del Brío
Extraído de www.comunicacionenforma.com

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