Lo que cura es el afecto: no hay terapia sin simpatía

27 de octubre de 2018

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Atiende a personas, no enfermedades. Desde sus inicios luch√≥ por la abolici√≥n de las medidas coercitivas (habitaciones de aislamiento, atar a los pacientes..) y lo ha implementado con √©xito en el hospital p√ļblico suizo del que es jefe de servicio. En 1996 fund√≥ la empresa cultural y social sin fines de lucro Olinda en un viejo hospital psiqui√°trico de los suburbios de Mil√°n en la que enfermos mentales y j√≥venes del barrio gestionan y trabajan en su restaurante, bar, catering, albergue, hotel, teatro… Desarroll√≥ proyectos internacionales de salud p√ļblica para la OMS . Ha participado en el V Congr√©s Catal√† d‚ÄôInfermeria de Salut Mental , organizado por la Associaci√≥ Catalana de Salut Mental, en el hospital de Sant Pau .

¬ŅTodos los locos son tristes?

Ni mucho menos. Lo son si est√°n solos.

¬ŅQu√© ha entendido?

Que todos somos diferentes incluso en la enfermedad mental. El diagnóstico no nos dice nada de la persona, para cada esquizofrénico hay que buscar un camino. La institución psiquiatra se debe adaptar a la singularidad de la persona.

No es f√°cil.

Pero es hermoso.

Un psiquiatra suele recetar.

El fármaco es una muleta que ayuda a contener los síntomas pero no cura. Lo que cura es la relación y el afecto. No hay terapia sin simpatía.

¬ŅEntre m√©dico y paciente?

Sí, y enfermeros y pacientes. Cuanto peor está una persona más relación de afecto necesita.

¬ŅEs proporcional?

Un enfermo mental no suele tener sólo un problema clínico, también tiene un problema social: ha perdido la casa, el trabajo y se ha peleado con los suyos. Está solo. Es necesario ayudarle a reconstruir las oportunidades sociales para que pueda reencontrar su camino.

No es pr√°ctica habitual entre psiquiatras.

Para quien trabaja en una instituci√≥n p√ļblica debe ser una pr√°ctica cotidiana. Nosotros no tenemos maquinarias complicadas, s√≥lo tenemos nuestro conocimiento y afecto. Hay que tener una relaci√≥n intensiva con los enfermos.

¬ŅC√≥mo de intensiva?

Hemos calculado que cuando llega una persona en crisis psiquiátrica la media son dos horas con ella, algo que es muy difícil desde el punto de vista organizativo pero indispensable si quieres construir una relación.

Me sorprende usted.

Lo primero es comprender, y para eso tienes que escuchar, hacer preguntas no estandarizadas, tener paciencia y dar crédito a la persona. No se trata de controlar, de encerrar, de calmar con fármacos, sino de establecer una relación.

Póngame un ejemplo.

A un suicida no hay que encerrarlo para que no lo vuelva a intentar sino estar con él.

¬ŅY eso cura?

Sí, la dedicación intensiva en los momentos de crisis allana el camino para poder seguir trabajando con la persona. Sin embargo, si el primer encuentro se reduce a encerrarlo en espera de que pase la crisis el seguimiento es muy difícil porque falta la confianza, la relación.

¬ŅHasta qu√© punto somos s√≥lo qu√≠mica o somos algo m√°s?

Antes pensábamos que el cerebro no se puede regenerar, hoy sabemos que tiene una capacidad transformadora de sí mismo.

Usted es un abanderado en contra de la sujeción física.

De todas las medidas coercitivas: puertas cerradas, atar a la gente a la cama y las habitaciones de aislamiento. Llevo a√Īos aplicando mi programa y mi receta en un hospital p√ļblico: tiempo de conversaci√≥n con el paciente, y gracias a eso hemos eliminado esas medidas.

¬ŅY si la persona es muy agresiva?

Le pondré un ejemplo: la policía nos trae a un hombre enmanillado con una grave crisis maniaca, agresivo y agitado. Tras dos complicadas horas de conversación consigo entender que se ha dejado la puerta de casa abierta.

Y eso le preocupa y le altera.

Le acompa√Īamos a su casa con la condici√≥n de que vuelva y acceda a tomarse los f√°rmacos en lugar de inyect√°rselos a la fuerza.

Necesita personal muy especializado.

Necesito personal motivado. Y sale rentable.

¬ŅY pasada la crisis?

Tenemos un programa personalizado dentro y fuera del hospital. Hemos creado un equipo que visita a los enfermos en su casa, a algunos dos veces al día. Hay que ayudarles en el plano social porque la soledad es terrible. No los puedes abandonar, si lo haces volverán al principio.

Ha creado usted una oenegé en un antiguo hospital que les da trabajo.

Es un proyecto que inici√© hace veinte a√Īos en el antiguo hospital psiqui√°trico de Mil√°n que hemos transformado en un espacio para la ciudad. La antigua cocina es hoy un teatro, la capilla ardiente un restaurante, el convento un hostal.

¬ŅSe puede comer, dormir, ver teatro‚Ķ?

Sí, y se puede encontrar trabajo y amigos. Realizamos multitud de proyectos: con 40 pacientes y abuelas del barrio hacemos pasta fresca que vendemos a restaurantes; catering, un laboratorio de teatro con jóvenes del barrio y pacientes que les ayuda a descubrir sus talentos y donde se hablan quince lenguas diferentes.

¬ŅY eso?

Es la composici√≥n de la periferia urbana de Mil√°n: asi√°ticos, africanos, latinoamericanos… Nuestras obras son tan famosas como nuestras pizzas, la gente viene y paga por ello. Trabajamos con productos de mucha calidad y lo hacemos muy bien. Somos un proyecto sostenible.

¬ŅEl poder de la determinaci√≥n?

Debemos creer en nuestra capacidad transformadora, no sólo somos objetos del destino, podemos contribuir activamente en hacer un pedacito de historia, aunque sea homeopático.

¬ŅEs duro trabajar con enajenados?

Es una fuente de enorme riqueza. Los límites de la normalidad los definen miedos y prejuicios, pero ese confín se puede ensanchar y en esa frontera hay autenticidad.

¬ŅEn qu√© cree usted?

Todos tenemos una capacidad emancipadora dentro, hay que descubrirla y hacerla emerger.

Autor: Ima Sanchís
Extraído de www.lavanguardia.com

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