Esperas con mucha ilusión el reencuentro con tu pareja durante las vacaciones, soñando con todo lo que vais a hacer juntos y lo bien que lo vais a pasar… y si no salen como habías imaginado, regresarás como poco con frustración, resentimiento y enfado.

Diferentes expectativas, ritmos distintos, hobbies personales, imprevistos a gestionar…  ¿Cómo pasar unas felices vacaciones en pareja?

Ir con tu pareja de vacaciones no implica compartirlo todo ni todo el tiempo. Si tu pareja y tu podéis respetar vuestros gustos, ritmos y necesidades propias, y atender también la atención y el cuidado de lo común, del vínculo, no solo pasaréis muy bien las vacaciones, sino que las convertiréis en una etapa de auténtico encuentro y placer.

Es recomendable no proyectar expectativas poco realistas, que conducirán a la decepción. Como primer paso, una comunicación franca y honesta sobre lo que deseas. Escucha también con apertura de mente lo que tu pareja necesita. Igual a ella no le apetece madrugar cada día para ir a hacer footing, pero te esperará encantada para desayunar juntos. Y tú disfrutarás de tu novela histórica mientras ella hace un curso de surf. Acordad actividades, lugares, ritmos…

Tu carácter, y el suyo, van a seguir siendo los mismos durante las vacaciones. Igual seguirás necesitando un tiempo de retirada, si te inclinas hacia la introversión. ¡O más marcha que nunca… si te va la marcha! Pero no fuerces al otro/a a seguirte en tus necesidades, sino acompáñale desde el amor y la empatía cuando realmente no sea un agobio para ti. Igual tendrás que hacer un pequeño esfuerzo… ¡y mañana lo harán por ti!

Comparte con tu pareja lo que os guste hacer juntxs, y practica también lo que solo te gusta hacer a ti… o lo que te gusta hacer a ti solo/a… (Mi mayor placer es pegarme un baño en el mar soolaaaa muy temprano por la mañana… es un momento de intimidad y comunión con el mar, frente al horizonte, que no me apetece compartir con naaadieeee… y no es que quiera menos a mi pareja, es que es un placer íntimo, personal e intransferible)

Con el calor, la ropa ligera y la siesta puede aparecer también mayor deseo sexual. Pero nada es obligatorio, ni debe ser forzado. Cuando surja el deseo, sin cantidades a cumplir ni récords por batir. Magnífica ocasión, sin prisas ni despertador, de cultivar la sensualidad más que la sexualidad, el encuentro profundo e íntimo de los cuerpos.

Que disfrutes…!!

Autor: Isabel Jiménez, terapeuta Gestalt / Bioenergética / Coach