El testigo interno en la terapia corporal

24 de octubre de 2018

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Desde el cuerpo nos movemos y desde la conciencia nos reconocemos. A medida que se avanza en el trabajo corporal cada vez tenemos que hacer menos esfuerzo para registrar nuestra experiencia y simultáneamente aprendemos a validarla, sin minimizarla ni exagerarla.

El primer paso para estar m√°s conscientes, es observar el cuerpo – OSHO

El poner atención a nuestra experiencia nos permite desarrollar un nivel de observación interna que nos permite discriminar nuestras experiencias sin rechazarlas ni engancharnos a ellas, desarrollando así un testigo no apegado a nuestras vivencias.
Desde el cuerpo nos movemos y desde la conciencia nos reconocemos. A medida que se avanza en el trabajo corporal cada vez tenemos que hacer menos esfuerzo para registrar nuestra experiencia y simultáneamente aprendemos a validarla, sin minimizarla ni exagerarla.
Esta auto-observación sin juicio nos permite estar con nuestras vivencias sin sobre identificarnos con ellas, (eres más que tu enfado o tristeza), ni perdernos en ellas, habitarlas sin desbordarnos.

¬ŅC√≥mo puede ayudarte el trabajo corporal?

El trabajo corporal, al ser orgánico, partimos de la conexión con nuestro cuerpo, que nos conecta a sensaciones y emociones, permitiendo darles un espacio para aprender a reconocer cómo vivimos lo que vivimos.
Las dinámicas corporales ofrecen un espacio donde poder reconocer aquello que nos mueve y conmueve. Nos permite testificar nuestra experiencia de adentro hacia fuera.

A medida que desarrollamos una mayor conciencia corporal nos familiarizamos con nuestras vivencias, expres√°ndolas, sin dramatizarlas. Aprendemos a relacionarnos con vivencias agradables, desagradables y neutras, dando espacio a lo que lo que es por encima de lo que ¬ędeber√≠a ser¬Ľ. Un testigo observa lo que vivimos, sin retenerlo ni rechazarlo.
Nuestro testigo interior reconoce los hechos que transcurren por la conciencia sin ponerles nota, o ponerles la etiqueta de bien o mal. Registra e informa de un modo imparcial.

Acompa√Ī√°ndonos en nuestra observaci√≥n sin penalizar, minimizar o maximizar nuestras vivencias¬†desarrollamos la capacidad de observar nuestra experiencia mientras esta sucede de un modo amable. Desde el no-juicio podemos desarrollar una mirada comprensiva y amable hacia nosotros mismos. Vivimos lo que vivimos. No elegimos nuestras experiencias, nos suceden. Paulatinamente la persona aprende a respetar su corpo-emocionalidad.

Valida tu experiencia despu√©s ya veremos qu√© haces con ella, el enfado te puede dar fuerza o te puede hacer da√Īo, depende de tu relaci√≥n con √©l y tu capacidad para transformar lo que vives en luz o en oscuridad.

Los 7 egos (Khalil Gibran)

En la hora más silente de la noche, mientras estaba yo acostado y en duermevela, mis siete egos se sentaron en círculo a conversar en susurros, en esta manera:

Primer Ego: -Aqu√≠ en este delirante, he vivido todos estos a√Īos, y no he hecho otra cosa que renovar sus penas de d√≠a y reavivar su tristeza de noche. No puedo soportar m√°s mi destino, y me rebelo.

Segundo Ego: -Hermano, es mejor tu destino que el mío, pues me ha tocado ser el ego alegre de este loco. Río cuando está alegre y canto sus horas de dicha, y con pies alados mimo sus más alegres pensamientos. Soy yo quien se rebela contra tan cansadora existencia.

Tercer Ego: – ¬ŅY de mi qu√© dec√≠s, el ego aguijoneado por el amor, la llama de salvaje pasi√≥n y fant√°sticos deseos? Es el ego enfermo de amor el que debe rebelarse contra este loco.

Cuarto Ego: -Yo soy el más miserable de todos, pues sólo me tocó en suerte el odio y las ansias destructivas. Yo, el ego torturado, el que nació en las negras cuevas del infierno, soy el que tiene más derecho a protestar por servir a este loco.

Quinto Ego: -No; yo soy, el ego pensante, el ego de la imaginaci√≥n, el que sufre hambre y sed, el condenado a vagar sin descanso en busca de lo desconocido y de lo increado… soy yo, y no vosotros, quien tiene m√°s derecho a rebelarse.

Sexto Ego: -Y yo, el ego que trabaja, el agobiado trabajador que con pacientes manos y mirada ansiosa va modelando los d√≠as en im√°genes y va dando a los elementos sin forma contornos nuevos y eternos… Soy yo, el solitario, el que m√°s razones tiene para rebelarse contra este inquieto loco.

S√©ptimo Ego: -¬°Qu√© extra√Īo que todos os rebelen contra este hombre por tener a cada uno de vosotros una misi√≥n prescrita de antemano! ¬°Ah! ¬°C√≥mo quisiera ser uno de vosotros, un ego con un prop√≥sito y un destino marcado! Pero no; no tengo un prop√≥sito fijo: soy el ego que no hace nada; el que se sienta en el mudo y vac√≠o espacio que no es espacio y en el tiempo que no es tiempo, mientras vosotros os afan√©is recre√°ndose en la vida. Decidme, vecinos, ¬Ņqui√©n debe rebelarse: vosotros o yo?

Al terminar de hablar el Séptimo Ego, los otros seis lo miraron con lástima, pero no dijeron nada más; y al hacerse la noche más profunda, uno tras otro se fueron a dormir, llenos de una nueva y feliz resignación.

Sólo el Séptimo Ego permaneció despierto, mirando y atisbando a la Nada, que está detrás de todas las cosas.

Conclusiones: La importancia del trabajo corporal

El trabajo corporal nos conecta a nuestras vivencias y nos posibilita desarrollar esta mirada hacia nosotros mismos. Nos es más fácil reconocer un darse cuenta en el continuum del aquí y ahora.

Nos es más fácil ser amables con nosotros mismos y con los demás. Reconociendo así las experiencias que surgen en el devenir del vivir.

Se trata de ver lo que sentimos con amabilidad y también de no ser esclavos de lo que sentimos.

Autor: Jordi Gil
Extraído de www.gestaltsalut.com

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